Paren el mundo que me bajo

(Este post originalmente fue publicado el 12 de marzo de 2011)

Este título es el menos original del usado para encabezar todos mis post, pero no por eso la célebre frase de Groucho Marx ha dejado de estar de moda, al contrario hoy está en todo su apogeo.

No se si será normal a mi edad, pero últimamente tengo la sensación que todo pasa muy rápido, demasiado rápido. Me faltan horas. En la redacción se acumulan noticias, lamentablemente pocas por no decir casi ninguna buena. El periodo de caducidad de la información se ha reducido una barbaridad, lo que ahora es noticia, para el siguiente informativo nos es más que una información que se queda en una mención de segundos, unas simples colas (es un término utilizado en televisión, no penséis mal).

Cada vez está más claro que los medios de comunicación van al rebufo de lo que definitivamente es periodismo ciudadano. Son los propios ciudadanos los que han encontrado el mejor emisor posible a través de las redes sociales. Los medios de comunicación buscan ahora en ellas a los corresponsales a pie de la noticia, protagonistas de la misma y cuyo testimonio es a su vez noticia.

Revoluciones populares en los países árabes, crisis económica, especulación pura y dura, precios del petróleo y alimentos por las nubes, paro, pérdida de derechos de los trabajadores, terremotos, tsunamis y por si fuera poco ahora mismo mientras escribo estas palabras hay una central nuclear al borde del colapso…

No me gusta escribir con palabrotas, pero esta vez hay que decirlo y en mayúsculas:

ESTAMOS JODIDOS.

Cada día temo más las predicciones del agorero de Gerald Celente: “Dada la habilidad de los gobiernos para convertir grandes fallos en fallos catastróficos, la tendencia clásica de referencia suele ser que si todo falla, lo mejor es emprender una guerra”.

Me acuerdo de aquella profesora de historia que tuve en el instituto y que nos amenazaba con un futuro incierto, advirtiendo que el ritmo de endeudamiento de la sociedad era similar al funcionamiento de las estafas piramidales y causaría, al final la caída del sistema financiero tal y como lo conocíamos… Otra cosa que aquella mítica profesora nos dijo daba más miedo: Al parecer existen una especie de ciclos en la historia con síntomas que advierten de la explosión de grandes guerras en el mundo. Mi profesora aseguraba que ella seguramente no estaría viva para verlo, pero nosotros casi con toda seguridad sufriríamos un enfrentamiento bélico a lo largo de nuestra vida…

Espero que no lleguemos a tanto pero parece que el mundo sale de un charco y se mete en una charca.

Como lo que interesa ahora mismo es lo que ocurre al otro lado del mundo, os dejo algunos recursos para no perderse nada del terremoto en Japón:

–         Mejores fotografías del desastre: The Big Picture

–         Algunos españoles en Japón cuentan en tiempo real en Twitter lo que están viviendo: @kirai, @zordor, @ungatonipon, @nachovalo, @nicointokio, @japangaijin, @SaveErnesto, @anagotchi, @Takeshi_Tngch

–         Organización Internacional de la Energía Atómica: Información actualizada de la situación de la central nuclear de Fukushima en su perfil de Facebook

–         NHK Televisión Pública de Japón informando en directo de lo que sucede a través de USTREAM

En caso de que todo falle, al final mi amigo y compañero Zabuqueral va a tener razón y lo mejor va a ser tirarse al monte y alejarse de la vida mundana.

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