La eduación a pedales

(Este post fue publicado originalmente el 24 de octubre de 2009)
Mi primera bicicleta fue una clásica BH de color roja con dos patines negros incorporados. Ese modelo ya no fabrica, es más, las bicicletas de hoy, han evolucionado tanto, que si quieres, las tienes con motor.
La forma más común de aprender a montar en bicicleta, es con patines; primero con dos, luego quitando el de un lado para finalmente lanzarse a la aventura sin ninguno. Las marcas de guerra más comunes de aquella época eran los codos y rodillas desollados. La ley de Murphy solía cumplirse con relativa frecuencia, no había más que tener una herida para volver a golpearnos en el mismo lugar y levantarse aquellas malditas costras.
Cuando la BH se me quedó pequeña, los Reyes Magos me regalaron un “Motoretta G.A.C.”, por aquel entonces competencia directa de la Bicicross.
A día de hoy sólo se mantiene BH (Beistegui Hermanos), G.A.C. (Gárate, Anitúa y Compañía) desapareció. Lo más curioso es que las dos empresas antes de dedicarse a las bicicletas fabricaban armas, además de estar las dos ubicadas en Éibar.
Con la bicicleta uno podía hacer multitud de cosas y uno de mis juegos favoritos era “jugar a los toros”. Las reglas de ese juego eran muy sencillas: Tres o cuatro chicos hacían de toros montados en bicicletas. Su objetivo era atropellar a los “toreros” (eran el resto de niños) que corrían haciendo recortes y esquivando las bicicletas. La plaza de toros no era otra que la plaza del pueblo y un par de calles que rodeaban una manzana de casas. Las barreras o zonas seguras eran las verjas de ventanas y cualquier objeto al que poder subirse, ya fuese un coche aparcado o un remolque. En todas esas singulares corridas de toros no hubo heridos graves, aunque, los que peor solían salir eran los toros, por caídas y por choques que hicieron que más de una bicicleta pasara por el taller e incluso fuese directamente a la chatarra…
La bicicleta era uno de los objetos más apreciados por los niños, imagino que hoy ha sido sustituida por el ordenador o cualquier videoconsola de moda.
Toda esa mezcla de recuerdos, bicicletas, niños y ordenadores me ha venido a la mente cuando he visto que en Afganistán han logrado una fusión entre bicicletas y ordenadores.
La iniciativa de John Negroponte, OLPC One Laptop Per Child, es decir un ordenador portátil por niño, ha llegado a numerosos países subdesarrollados o en vías de desarrollo entre ellos Afganistán. El objetivo es que todos los niños dispongan de un ordenador portátil de bajo coste en sus escuelas. En Afganistán los técnicos de OLPC Akmal Waak y Mike Dawson han diseñado con partes de una bicicleta un cargador para los ordenadores XO. Este sistema permite recargar la batería y utilizar el ordenador en lugares donde no llega la electricidad o tienen problemas de suministro.
Es una gran idea aplicada a un magnífico proyecto.

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