El dragón glotón y la cripta de la discordia

(Este post fue publicado el 18 de abril de 2010)

A finales de noviembre del pasado año visité el entorno de Wawel. Sobre una pequeña colina, bordeada en parte por el río Wisla (Vístula) se levanta imponente el castillo junto a la Catedral de Cracovia. En este lugar, sagrado para los polacos, a la orilla del río, se encuentra la cueva del Dragón. Cuenta la leyenda que en el siglo VII existía en esa cueva un dragón que cada mes se comía a una joven virgen del reino. Pasaron los años y un día la única joven virgen que quedaba era Wanda, la hija del rey Krak. Éste, muy preocupado, pidió a sus súbditos una solución a cambio de casar a su hija con quien acabase con el cruel dragón. Fue Skuba, un zapatero pobre, el que engañó al ser dándole de comer una piel de cordero llena de azufre. El dragón, al comer el falso cordero, comenzó a tener una sed tremenda, se metió en el río Wisla y bebió tanta agua, que al final se ahogó.

En Polonia, el entierro del presidente Lech Kaczynski, y su esposa en la catedral de Cracovia ha causado mucha polémica entre los propios polacos. En Wawel hay una cripta en la que están enterrados los reyes de Polonia y algunas personas que lucharon por la independencia de Polonia y que son considerados héroes en el país. A pesar de la trágica muerte del mandatario polaco, son pocos los que creen que se deba enterrar al presidente de claras y polémicas ideas conservadoras junto a los reyes de la nación.

Puedo decir que la cripta es bastante lúgubre, un lugar no muy recomendable para los claustrofóbicos. Entre los silenciosos y poco transitados pasillos de vez en cuando aparece un monje sentado, rezando y vigilando el lugar, visión que impacta al encontrártela de sopetón.

La colina de Wawel con la catedral y su castillo fueron una de las zonas de atracción del nazismo y en especial de Adolf Hitler. Allí es donde según la leyenda existe uno de los siete Chakras terrenales, que emiten una fuente de energía sobrenatural y que según los partidarios de esta idea, fue lo que salvó a la ciudad de ser bombardeada durante la Segunda Guerra Mundial.

Otra curiosidad más terrenal, es la existencia de una campana gigante de ocho toneladas en una de las torres de la catedral. Necesita la fuerza de ocho personas para poner en movimiento. Sólo el badajo pesa 350 kilos y su tañir se puede escuchar en 30 kilómetros…

Quizá estos datos animen a más de uno a descubrir la ciudad, os aseguro que merece la pena.

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