Aterriza como puedas (II)

(Este post fue publicado originalmente el 10 de diciembre de 2008)

El avión salió de la zona de turbulencias y la gente recobró un poco la tranquilidad. En unos minutos dejamos atrás la tormenta y esperamos en silencio a que el avión aterrizase.

Pronto supimos que lo íbamos a volver a intentar, comenzamos a descender y nos acercamos a la tormenta, los rayos eran cada vez más visibles a través de la ventanillas. Las turbulencias volvieron a hacer acto de presencia, al principio leves, pero fueron aumentando de manera considerable a medida que descendíamos. Desde el interior del avión sentíamos la inclinación hacia los lados de las alas y hubo gente que empezó a suspirar y gemir. Detrás de mi podía oír a alguien rezar y respirar con dificultad. Las turbulencias aumentaron hasta tal punto que hubo alguien que empezó a vomitar. El avión seguía descendiendo ahora ya dentro de la tormenta, parecía un avión de papel, pues nos movíamos a merced del viento en fuertes sacudidas.

El piloto ya estaba atento a la fuerza del viento, en el primer intento había visto el suelo demasiado cerca y esta vez no bajamos tanto, porque el avión otra vez puso sus motores al máximo para intentar elevarnos. Esta vez ya no fue un simple susto, lo que había dentro del avión era auténtico pánico, gente llorando, gritando, rezando… Los motores del avión rugían al máximo en medio de grandes turbulencias y cuando parecía que ascendíamos con fuerza, una gran turbulencia nos hizo descender lo que dentro del avión nos parecieron muchos metros.

Nunca he tenido miedo a las atracciones de feria, y siempre que he podido me he subido a las que podían dar más vértigo. Las sensaciones de vacío y velocidad me hacían gracia y me divertían, pero aquel descenso del avión fue lo que mayor impresión me ha causado. Ahora ya entiendo el sentido de los cinturones de seguridad en los aviones, de no ser por ellos nos habríamos dado un buen golpe.

Mi compañera de viaje sólo pedía que parase aquel martirio, y al otro lado, el hombre iraní iba con los ojos cerrados, no sé si rezando, ya la verdad no sabía que pensar. Le miré y hizo un gesto con las manos como diciendo que había sido una lastima no haber podido aterrizar…
El ambiente dentro del avión no era nada agradable, había gente lloriqueando y gimiendo, nadie se atrevía a hablar y los minutos se hacían interminables. Al menos habíamos salido de la zona de influencia de la tormenta y las turbulencias cesaron.

La voz del comandante nos sobresaltó. Otra vez el mismo mensaje, pero esta vez parecía tener un tono de voz más seguro. Debido a las inclemencias meteorológicas y al tráfico aéreo no habíamos podido tomar tierra…

Unos minutos después volvimos a descender, la tormenta parecía haber desaparecido, sólo llovía y había algunas turbulencias, que en aquellos momentos nos daban más que miedo, pero por fin el avión tomó tierra. Los pasajeros lo celebramos con una gran ovación, la gente aplaudía y gritaba, esta vez de alegría.

Hubo gente que nada más parar el avión salió corriendo hacia la salida, pero esto no había terminado…

Un médico y varios enfermeros subieron a bordo para atender a una mujer que estaba inconsciente.
Pasaban los minutos y allí nadie nos decía nada, queríamos bajar, y entonces alguien dijo que nos habían llevado a otro aeropuerto, al “Sabiha Gocken” situado en la zona asiática de Estambul. Lo que estábamos haciendo era esperar a que pasase la tormenta y volver a despegar para aterrizar en el aeropuerto “Ataturk”. La gente comenzó a protestar, había gente que tenían que hacer escala en Estambul para viajar a otras zonas e iban a perder sus vuelos.

Al final la tripulación accedió a que la gente que lo deseara bajase del avión, declinando cualquier tipo de responsabilidad. Mi compañera y yo nos bajamos junto con la mayor parte del pasaje. Hubo gente que aceptó perder sus enlaces porque se negaron a volver a coger ese avión.
Nos comunicaron que nuestras maletas estarían al día siguiente en el aeropuerto Ataturk, porque se negaron a sacar los equipajes.

Una vez en tierra, la gente comenzó a contar lo que habían vivido. Descubrimos que la gente que aplaudía durante los intentos de aterrizaje pertenecían a una compañía de flamenco, y habían decidido tocar las palmas para quitarse el miedo, hubo uno que incluso comentó que pensaba que iba a morir y que quería hacerlo mientras estaba haciendo lo que más le gustaba… Eran gente que había volado muchas veces, incluso en avionetas y que no lo habían pasado peor que ese día jamás.

Un empresario que viajaba a Riad, nos comentó que debido a su trabajo había cogido más de 700 vuelos, y nunca había visto a un avión tan cerca de estrellase, explicó que en el primer intento de aterrizaje, el iba mirando por la ventanilla y estábamos tan cerca del suelo que no sabía como el avión había sido capaz de retomar el vuelo…

Otra persona dijo, que tras el segundo intento de aterrizaje se había levantado a por agua para su novia que estaba muy nerviosa, y cuando llegó a la cola del avión para pedir agua a las azafatas, se encontró con una llorando… A mi siempre me han dicho que en un avión no hay que ponerse nervioso hasta que no se vea a la tripulación nerviosa, menos mal que no la ví.

Nos informaron de que debido a la tormenta habían tenido que cerrar el aeropuerto Ataturk durante 2 horas. Tenían que haberlo hecho antes…

Tres horas después el avión despegó con los valientes que continuaban dentro y parece que lograron aterrizar en el otro aeropuerto, un vuelo de 70 kilómetros….

El vídeo de arriba es de un informativo de Turquía, sobre el cierre del aeropuerto por la tormenta y las dificultades que tuvieron los aviones para poder aterrizar… Parece que no fuimos los únicos que sufrimos las consecuencias del temporal, Dani Güiza, Roberto Carlos, Luis Aragonés y todo el equipo del Fenerbahçe parece que también tuvieron momentos de pánico en su avión, y eso que ellos aterrizaron a la primera…

Por lo demás todo bien, Estambul es una ciudad muy recomendable.

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s