Aterriza como puedas (I)

(Este post fue publicado originalmente el 6 de diciembre de 2008)

Toca vuelta al trabajo tras una semana de vacaciones en Turquía. Pocas veces me había fijado mucho en Estambul como posible destino de mis vacaciones. Tenía muchas ciudades por visitar por delante, pero surgió una oportunidad y la aproveché.

Como viene siendo habitual, nuestro grupo de meteorólogos de laSexta|Noticias atienden de buena gana  las peticiones personales sobre el tiempo que vamos a tener, ya sea para viajes, bodas, bautizos y comuniones varias… Es cosa de agradecer que tanto Miriam Santamaría, Marc Redondo y Javier Gómez  nos prevengan del tiempo que nos espera y así ir mejor preparados. Unos días antes de mi viaje, pregunté a Miriam, que me mostró un mapa con las previsiones meteorológicas para la zona y me comentó: “Prepárate  porque te va a llover bastante, llegas con el temporal…”.

El sábado 22 de noviembre cogimos en Madrid el vuelo TK1858 de Turkish Airlines con salida a las 14:25 y llegada a Estambul a las 19:30.
El embarque y el despegue fue normal y durante el vuelo tuvimos alguna turbulencia, pero nada fuera de lo común. El problema llegó en el momento de aterrizar.
A medida que nos aproximábamos al aeropuerto Ataturk, comenzamos a ver relámpagos de una tormenta lejana, y a sufrir cada vez mayores turbulencias. El comandante del avión avisó por la megafonía del avión que nos disponíamos a aterrizar. Las turbulencias no cesaban, sino todo lo contrario, iban cada vez a mayor y por las ventanillas se veía llover con fuerza además de las nubes iluminadas por frecuentes rayos. La gente comenzó a preocuparse porque las turbulencias hacían bambolearse al avión de forma bastante brusca.

Yo, como no he volado mucho, no iba demasiado preocupado, imaginaba que serían turbulencias debido a los vientos de la tormenta pero ya quedaba poco para aterrizar así que pronto pararían. Miré por la ventanilla y vi que ya no quedaban muchos metros para tomar tierra, se veían las luces de los coches atascados en una carretera y descendíamos cada vez más deprisa, hasta que ocurrió…

En mitad de una gran turbulencia, los motores comenzaron a rugir de forma bestial, y el avión intentó elevarse… En el interior algunas personas gritaron, y hubo varios suspiros. Poco a poco el avión fue elevándose y saliendo de la zona de turbulencias. Ahora si que estaba un poco nervioso, pero me animé un poco al escuchar a gente dando palmas, y pensé que serían personas que habrían volado mucho, y estas cosas serían normales.
Mirando intentos de aterrizajes fallidos lo más parecido fue algo así.

El comandante habló por megafonía con voz titubeante, diciendo que debido a las inclemencias meteorológicas y al tráfico aéreo no habíamos podido aterrizar y que lo haríamos en unos minutos.
Uno de mis compañeros de asiento iba muy tranquilo, y le pregunté si aquello era normal. El dijo que pensaba que sí, pero que iba a llegar tarde para coger un enlace que le llevaba a Teherán para ver a su padre. Cuando me dijo que era de Irán pensé para mí “Que me tengan que tranquilizar las palabras de un iraní, era lo último que me podía imaginar en esta vida…”

Continuará, porque ahora me voy a comer unos chicharrones a la fiesta de la matanza de mi pueblo

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